Urbi et Orbe

mayo 12, 2010

Lo que está mal es la moral

Archivado en: Uncategorized — Paco @ 9:07 am

Por: Susana Valdés Levy

Toda decadencia es consecuencia de un deterioro moral. La situación que estamos viviendo actualmente, esto que nos parece como el peor de los tiempos, es también la consecuencia de una crisis moral en todos los estratos.

Cuando digo “moral” me refiero a una moral regida por la ética. Es decir, que lo que estamos viendo actualmente es una crisis en nuestra capacidad de distinguir entre el bien y el mal y luego elegir el bien. Algunos ya no son capaces de distinguir entre el bien y el mal. Otros, son capaces de distinguir entre estos dos polos y saben qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, pero no son capaces de elegir el bien o no le dan valor alguno al bien. En tiempos como los nuestros, en los que las religiones y las doctrinas parecen estar perdiendo su influencia sobre las conductas, tiempos en los que las llamas del infierno ya no asustan a nadie, y la promesa de un Cielo nos parece cada vez más abstracta, es cuando podemos ver la tremenda falta de una ética y una moral o una moral-ética que nos impulse a hacer el bien por el bien mismo y no a cambio de indulgencias o por temor a amenazas.

El materialismo y consumismo a ultranza que marca nuestra época ha dado forma a una conducta carente escrúpulos. Hoy por hoy es más importante tener que ser.  No es extraño entonces que haya cada vez más personas ávidas de acumular bienes y riquezas a costa de lo que sea: destruir el medio ambiente, traicionar a la patria, mentir, amenazar, explotar, esclavizar, robar, matar…lo que sea, con tal de poseer y ostentar el poder que nosotros mismos le otorgamos a quien tiene bienes y dinero. De ahí que cada día, son más los avaros, los egoístas, los ambiciosos, los especuladores, los explotadores, los depredadores.

La conducta deformada por el materialismo y el consumismo, nos inclina a pensar que el bien es la riqueza (el bien materia y la capacidad de adquirirlo) y el mal es la pobreza (la ausencia del bien material y la incapacidad para adquirirlo). Le tenemos veneración a lo ostentoso, y horror a la austeridad. Yo estoy convencida de que la pobreza extrema es tan indigna como la extrema riqueza. Pero, debido a que hemos aprendido que el poder, el respeto, la admiración, el reconocimiento, las oportunidades se consiguen con dinero, muchos han decidido hacerse ricos o por lo menos dejar de ser pobres, a cualquier precio. Por lo tanto, creemos hay que conseguir el bien de la riqueza a como de lugar y a costa de cualquier cosa, incluso de vidas ajenas. Asi ha sido que el “progreso” ha devastado al entorno, el sexo ha destronado al amor, la euforia a la alegría, la evasión ha tomado el lugar del sosiego y la apariencia física se ha vuelto mucho más importante que la belleza interior y las aspiraciones son ahora ciegas ambiciones.

La decadencia moral ha sido la causa detrás de la caída de los más grandes imperios. No es raro que estas caídas comiencen por el desmoronamiento de las investiduras y de las instituciones en la medida en que estas, también comienzan a perder escrúpulos y con ello credibilidad y autoridad.

Nuestras escuelas están llenas de niños que algún día, muy pronto, tendrán al mundo en sus manos. Si no hacemos algo pronto para incluir en su esquema educativo y formativo una profunda noción de la moral-ética, si no se les enseña filosóficamente a distinguir entre el bien y el mal y a elegir el bien por el bien mismo, el mundo no tendrá mucha esperanza.

Hoy por hoy, cuando destinamos miles de millones a “combatir el mal”, como el crimen o la corrupción y perdemos cientos de miles de vidas en la lucha, estamos únicamente tratando de contrarrestar el síntoma y no la causa. El mal es consecuencia de un desconocimiento de la ética y eso ha empobrecido nuestra civilización a un grado tal que nos ha convertido en depredadores de nosotros mismos, en verdaderos monstruos.

Estamos en la Era del Conocimiento pero el conocimiento sin ética es un arma que puede usarse, como se ha usado, con fines anti-éticos. Por lo tanto la moral-ética se debe inculcar por convencimiento y no por adoctrinamiento. Hay que enseñar en las escuelas a distinguir entre el bien y el mal y demostrar por qué el bien es más conveniente que el mal. Tenemos que enseñar por qué el mal como medio para obtener bienes, no es opción ni individual ni colectiva. Tenemos que revivir en las escuelas a Sócrates, a Aristóteles a Platón. Tenemos que enseñar a las nuevas generaciones que ser es más importante que tener y que el bien, hay que hacerlo.

mayo 3, 2010

Expo Guadalupe: ¿personas o ganado?

Archivado en: Uncategorized — Paco @ 2:08 pm

Este domingo amanecimos en Nuevo León con una noticia escalofriante. No se trató de ejecuciones. ¡Para nada! Éstas son tan frecuentes que dejan de ser noticias y se convierten en simples reportes. De hecho, a este paso, poco falta para que los noticieros abran una nueva sección, con edecán “sensualona”,  mapas sectoriales, gráficos estilo Weather Channel, para dar el “clima rojo” del día. Pero la noticia, también “roja”, de este domingo, fue la estampida humana que causó la muerte de 5 personas en la Expo-Guadalupe. En breve, los hechos se desencadenaron tras unos disparos en uno de los enormes antros “familiares” que caracterizan esta… ¿exposición ganadera? ¡Ajá!

Debo decir que la Expo es más vieja que mi memoria. Recuerdo de niño haber ido a ver una muestra importante del ganado que se criaba en Nuevo León. Luego recorríamos el resto de las instalaciones, que eran básicamente una las de feria un poco más grande de lo normal. El tiempo cambió el concepto. Por más que las autoridades municipales insistan en matizar, la exposición de ganado no es el objetivo medular de esta fiesta. Ni siquiera la feria, los restaurantes o los juegos mecánicos. Para cualquiera, la Expo significa un enorme antro donde se puede deambular tranquila y erráticamente cargando enormes vasos inmoderadamente llenos de la “bebida de moderación”. ¡A quién le importan las vacas y los sementales!

De pronto, la Expo Guadalupe gira en torno de, por lo menos, tres enormes antros: Show Rosas, Jardín Cerveza y el Palenque. Si no hubiera nada más que estos tres centros de vicio, a nadie le importaría, cuantimenos a las autoridades municipales. (Apunte rápido: si en estos antros se expende alcohol sin limitaciones, y si el alcoholismo es un vicio, son “centros de vicio”… ¿Que no?). Entonces, estamos frente a una exposición que ha dejado de serlo. Por lo menos en cuanto a exponer ganado se refiere.

Ni qué decir que normalmente, la Expo Guadalupe se ha convertido también en un dolor de cabeza para los vecinos cercanos y no tanto de las instalaciones. De joven, todavía recuerdo desesperantes desveladas, hasta el amanecer, escuchando la música en vivo del grupo o cantante en turno. Y eso que vivía a bastante distancia.

Lo obvio es que este evento anual ya no tiene sentido como exposición ganadera, y tampoco está ubicado en el lugar más apropiado. También es evidente que las sucesivas autoridades municipales, se han hecho sordos y ciegos ante esta situación. Tan ciegos y tan sordos, que olvidaron que, al menos, debían cumplir con su elemental responsabilidad de asegurar que los miles de ebrios que deambulan por esta temporal “zona roja”, lo hagan sin perjuicio de su integridad física y la de los demás. Está claro que la autorización para abrir esta monumental cantina, se dio con negligencia municipal en el mejor de los casos… en el peor, con complicidad.

En realidad, al menos durante poco tiempo, este domingo la Expo Guadalupe recuperó su vocación de exposición ganadera. Porque la gente aterrorizada se comportó como ganado, y fue tratada como ganado por quienes debieron protegerla.

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